Los límites de una reseña

Aviso: Lo que viene a continuación no deja de ser una opinión, por tanto una visión subjetiva, de alguien que hace algo por gusto y no es un profesional de la materia.

¿Por qué escribir una reseña?

Empecé a escribir este blog por un motivo muy concreto.

Simplemente andaba buscando auriculares para mí, que me encanta escuchar música, y se me ocurrió, leyendo varias reviews, que lo que tenía que hacer era apuntar las características de los que fuera probando para así poder elegir posteriormente cual me había gustado más. Al final resultaron ser informes más o menos detallados donde hice mediciones, apunté cómo sonaban distintas piezas musicales, cuan limpios sonaban…

A eso se unió la influencia que tuvo Innerfidelity (cuando estaba Tyll Hertsens) y el peso que descargaba en hacer las reseñas lo más objetivas posibles. Esto me impactó muchísimo porque hasta ese momento me bastaba con que a alguien de confianza le gustase algo y me lo describiera de forma cualitativa. El que hubiera un modo cuantitativo donde poder registrar parámetros útiles para algo tan especial como la escucha y el disfrute musical fue toda una revolución.

Tyll Hertsens.

Durante todo el tiempo que estuvo, seguí las reviews de Tyll con gran entusiasmo, lamentablemente ahora parecen estar archivadas pues no puedo encontrarlas (para mí una tremenda pérdida). Me gustaron muchísimo su sinceridad y cómo mezclaba su experiencia en medición de auriculares con su propia pasión por la música, siempre buscando un sonido que fuera honesto con la fuente original dentro de la medida de lo posible.

El que pudiera haber una relación más o menos exacta entre lo que se escucha y la fuente original era algo que no se me había pasado por la cabeza; durante muchos años asumí como algo natural que lo que escuchaba era lo que había sido grabado. Pero ahora, si no entendía mal, había un archivo original de audio, grabado en unas circunstancias y creado por los artistas e ingenieros de sonido, y luego una reproducción del mismo en mi casa que podía acercarme más o menos a esa fuente, y siempre según parámetros que Tyll consideraba más objetivos que subjetivos.

Una idea me rondó la cabeza: si cuando uno hace un experimento con cualquier cosa lo ideal es que no haya ningún vínculo comercial entre el producto analizado y el investigador (sobre todo cuando hay recompensas) por la evidente creación de sesgos favorables que puedan distorsionar nuestro análisis, ¿no sería conveniente hacer lo mismo para unos auriculares? Se me ocurrió que en aquel momento tenía tiempo libre, estaba bien económicamente y podía permitirme ciertas pérdidas mientras buscaba un sonido que considerase más perfecto. Teniendo en cuenta que no tengo ninguna relación con la industria (de hecho solo una o dos reseñas del blog han sido posibles gracias a un préstamo por una tienda, el resto siempre han partido de desembolsos propios) y a que ya estaba haciendo parte del trabajo para mí, creí oportuno empezar a publicar los resultados.

Una idea que tenía clara es que había que establecer ciertos parámetros objetivos empezando por la curva de frecuencia-respuesta. Esto que parecía extremadamente simple resultó ser un dolor de cabeza tremendo, ahora entiendo por qué hay gente dedicada a ello durante años y en muchos foros ni siquiera se ponen de acuerdo en cuanto a metodología, curvas de corrección y demás. Apareció por ahí el miniDSP EARS y pensé que bueno, vale que no es un objeto para evaluación seria, pero aunque no pueda ser correlacionado con aparatados profesionales, sí que sus propios resultados podían ser comparados con otros obtenidos por sí mismo.

Es decir, una medición de FR hecha con el miniDSP EARS bien podía no valer externamente, pero sí para compararla con otras de otros auriculares hecha en las mismas condiciones y con el mismo aparato de medida.

Otra cosa que tenía clara es que había que meter parámetros que fueran valiosos para la escucha como:

  • Comodidad (algo fundamental, incluyendo el espacio para orejas) y construcción (aunque esto solo se ve a largo plazo)
  • Evaluación subjetiva de
    • Frecuencias (graves, medios, agudos)
    • Escenario
    • Posicionamiento
    • Dinámica
    • Articulación (rapidez)
    • Separación de sonidos (aire)
    • Fondo (silencioso o no)

Esto no es sencillo, ¿Qué significa la diferencia entre una articulación correcta y otra muy buena? ¿Correcto está claro que es menos que Muy Bueno y a su vez menos que Excelente, y que todo lo anterior es mejor que una articulación Lenta, pero, ¿Cómo expresar eso en palabras y que haya cierta consistencia?

O, ¿Cómo decir que, en mi opinión subjetiva, los agudos son un poquito brillantes? ¿No sería mejor aplicar algo más restrictivo como “disminuidos vs correctos vs elevados” y no complicarse la vida?

Lo que está claro es que en cuanto introduje una valoración subjetiva ya no me bastaba con una mera descripción general, creí que lo más útil sería indicar cómo percibía la escucha de distintas canciones de referencia. Por supuesto esa referencia se refiere a que eran especiales para mí o bien las conocía especialmente bien y las había escuchado con materiales “de referencia” (ejemplo: los HD 800 S). Si con esos auriculares puedo escuchar profundidad espacial en los sonidos del disco Movements de Booka Shade, luego podía comparar esa experiencia con la que ofrecían otros auriculares.

Así, siempre con el material de referencia en mente, el que unos auriculares como los AKG K712 PRO rindan muy bien en profundidad (sin llegar a ese grado de finura que dan auriculares que valen 7 veces más) pues me parecía buena señal.

Además, pensé que a lo largo de búsqueda de reseñas siempre había encontrado mucho de descripción cualitativa, pocas mediciones y muy pocas descripciones de cómo había sido la escucha “real” con esos auriculares. Para mí lo interesante no es el nivel de detalle que a un reviewer le parezca “bueno” sino por ejemplo cómo esos auriculares resuelven, por ejemplo, un pasaje polifónico concreto de una grabación concreta.

Los límites de las reseñas

Después de ver muchas reseñas de auriculares empecé a notar que había algo que se me estaba escapando.

Pienso por ejemplo en reviewers como Zeos Pantera. No dudo que su canal sea muy entretenido e informativo, y la verdad es que he echado ratos estupendos escuchándole descubriendo posibles auriculares que podían gustarme. Pero por otro lado mi propia experiencia empezaba a colisionar con lo que veía.

Por ejemplo, si a mí me llevaba una semana probar y escuchar unos auriculares hasta quedarme satisfecho, por ejemplo con diversos géneros musicales, teniéndolos puestos varias horas mientras hacía otra cosa y viendo si de verdad eran tan cómodos o incómodos como había pensado en un principio, me apareció la pregunta de que alguien que saca una reseña cada poco tiempo (a veces en días seguidos), si habrá tenido tiempo de, simplemente, reevaluar su propia opinión.

No es la primera vez que compro unos auriculares, aunque esto es extrapolable a cualquier producto, y mi primera impresión es muy favorable. Son bonitos, parecen cómodos y el sonido de repente es revelador y espectacular, no he escuchado mis grabaciones favoritas así jamás, y el primer día parece que todo es nuevo y maravilloso. Solo para darme cuenta que ese entusiasmo cae día tras día y a los cinco o seis ya esa “magia” ha desaparecido por completo.

O por supuesto puede suceder lo contrario, que lo que en un principio parece soso, a medida que lo escuchas cada vez te convence más. Ya sea por un sonido agradable, cálido y musical, o porque son tan cómodos que puedes escuchar con ellos varias horas seguidas sin que las gafas se te claven en la cabeza.

Lo que pienso es que, al menos para mí, es imposible hacer lo que veo hacer a determinados reviewers que reciben unos auriculares y en unas pocas horas ya los han despachado y están listos para una valoración “definitiva”. Cuando veo una actitud parecida pienso que ahí ha faltado tiempo para atender variaciones que naturalmente pasan de un día para otro. Por otra parte no puedo asegurar que esto no sea sino una incapacidad mía y que realmente sea posible evaluar correctamente unos auriculares en tan poco tiempo.

Por otro lado he de admitir no me importaría tener la enorme colección de auriculares que tiene Zeos para poder hacer comparativas en condiciones.

Eso sin contar que me ha costado mucho encontrar reviewers que en sus reseñas mencionen explícitamente fenómenos como:

  • La influencia del diseño: Lo bonito genera unas expectativas de sonar mejor tanto en el embalaje (presentación) como en diseño. La influencia de lo visual en nuestra percepción musical, que se parecería mucho a la diferencia entre escuchar a un músico tocando un instrumento bonito vs uno feo.
  • Cuando nos acostumbramos a algo se pierde esa “magia”, con el uso cotidiano aquello maravilloso deja de serlo y ya no nos sorprende.
  • No todos los días estamos igual de ánimo ni nos sentimos igual de receptivos. ¿Quién no dice que el día que estás percibiendo todas esas maravillas en el sonido no es sino una alteración puntual de tu estado anímico y que mañana vas a estar “como siempre”? ¿Y por qué no aplicar lo mismo si algo te parece “soso”?, ¿No podría ser que simplemente estás cansado o estresado y que al cabo de dos días ya se te haya pasado?
  • Las reseñas pagadas o con compensación económica son más susceptibles de sesgos. Lo he podido experimentar cuando me han dejado en préstamo unos auriculares para probar, pues he tenido dificultades para escribir los aspectos que menos me han gustado de los mismos. Y ya no digo que externamente se impusieran ciertas condiciones, que no era así, sino que internamente no es cómodo, parece que estás siendo desagradecido con alguien que te ha dejado algo gratuitamente.

¿Por qué es esto importante? Pues para no engañarme a mí mismo ni engañar a los demás en el proceso, pero sobre todo lo primero porque este es un proyecto personal y no quiero dejar de escribir cosas positivas o negativas sobre algo simplemente porque, o bien no le he dedicado el tiempo suficiente, o tengo presiones para “vender”.

Por otro lado encuentro mis propios límites. Ya he mencionado que esto nació como algo personal y que no vivo de ello. Sí, tengo una cuenta de Amazon Afiliados porque me gustaría que, al menos, me diera para pagar el alojamiento web y el dinero que pierdo cada vez que tengo que vender unos auriculares de segunda mano, pero afortunadamente vivo de otra cosa y no tengo presiones, excepto las que yo me genere, para sacar una reseña cuando tenga ganas. Y aun así hay límites evidentes.

Mis límites actuales

El primero es bien sencillo: al depender de mis propios medios hay cosas a las cuales me cuesta tener acceso como auriculares intraurales (IEM) caros. El motivo es puramente higiénico ya que no voy a comprar algo que no sé si me gusta, si luego no voy a poder recuperar su valor en caso de que no me convenza el resultado. Tampoco puedo acceder fácilmente a auriculares de gama alta, mi poder adquisitivo no es tan alto como para poderme permitir gastar 1800€ en unos auriculares y luego venderlos de segunda mano por 1300 si no me gustan. No estoy dispuesto a perder 500€ en una reseña por mucho que me guste probar cosas nuevas, por ese motivo en ese rango de precios suelo ir “sobre seguro”.

El segundo es de consistencia a lo largo del tiempo. Al haber empleado parámetros subjetivos de evaluación en la mayor parte de las reseñas, ahora se dan cuestiones interesantes que han señalado algunos lectores. Por ejemplo la duda de si una reseña hecha hace año y medio y una actual son comparables (evidentemente lo son hasta un límite). Creo que las mediciones más o menos son consistentes y se pueden comparar las gráficas para hacernos una idea de si la respuesta en frecuencia varía o no. El mayor problema surge cuando se me pregunta sobre algo que escuché hace tiempo. Y es que, siendo sinceros, no puedo dar mi opinión actual de algo así, que probé hace tantísimo tiempo y cuyas impresiones han ido borrándose en mi memoria. Precisamente para eso dejé mi reseña escrita, para poder acordarme al leerla de qué sensaciones me produjo un producto y de alguna manera sustituir la experiencia directa por la diferida.

Pero claro, entiendo las dudas que genera eso en los lectores.

Una pregunta típica que se me hace es, ¿si me gustaron dos auriculares X e Y, con cuál me quedaría si yo fuera el lector? Y resulta que X los probé hace dos años e Y hace uno, y por tanto la realidad es que no me acuerdo. Es por eso por lo que, como acabo deshaciéndome del 90% del material que entra, no puedo hacer demasiadas comparaciones. Lo que suelo hacer en esos casos es releerme las reseñas y comparar las gráficas FR con el Room EQ Wizard, si aun así no logro tener una imagen clara en la cabeza lo que suelo hacer es decir la verdad: no tengo ni idea.

Alguno podría pensar que eso es una chapuza, que lo suyo sería quedarse en casa con todo lo que comprase y así tendría material de sobra de comparación, y así sería si me dedicase a ello profesionalmente y fuera mi principal medio de sustento. Como no es el caso pues no hay mucho que hacer, imaginad vivir de alquiler y acumular los cerca de 46 auriculares reseñados. No resulta ni práctico ni económico y eso limita mucho la opinión que puedo dar en el momento actual sobre algo pasado.

Una tercera limitación importante es un sesgo sobre qué puedo adquirir o no. Lo que hay en mi web suele estar en un rango de precios concretos entre 50-300€ más o menos (que naturalmente coincide con aquellos que puedes vender sin perder demasiado). El problema que empiezo a ver es que en esa gama hay muchos auriculares “buenos”, por tanto mis reseñas están tendiendo a ser consistentes con eso recibiendo la mayoría una valoración que tiende a lo positivo. De hecho me cuesta pensar en auriculares francamente “malos” por la sencilla razón de que de antemano si veo que tienen unas reseñas muy malas es que ya ni me planteo gastar dinero en ellos.

Y por supuesto no puedo dejar de pensar en que esto lo hago como aficionado, careciendo de la formación que tiene mucha gente dedicada profesionalmente al tema del audio. Sin esos recursos personales tanto en formación, experiencia y medios no puedo dejar de pensar en que lo que ofrezco es algo muy de “andar por casa”. Solo puedo hablar de cómo me parece que suenan unos auriculares en cuanto a la música que escucho, disfruto y valoro, y siempre en función de aquello que considero importante. Bien podría ser que un ingeniero de sonido dijera que en realidad lo importante es otra cosa muy distinta.

Consejos a la hora de de interpretar una reseña del blog

En general intento aplicar estos principios a cualquier reseña de cualquier cosa, sobre todo basado en mi propia experiencia y a mi afición por juegos de mesa (curiosamente las reseñas de juegos comparten muchas similitudes con las de auriculares):

  • Subjetividad: Pensar siempre que una reseña es eso, una opinión. El que la hace puede ser alguien muy cualificado como un ingeniero de sonido, alguien dedicado a la producción musical, o un aficionado melómano, un músico con mucho tiempo libre para escribir o un aficionado a varias cosas como yo. Cada uno aportará su visión particular pero eso no quita que va a ser siempre su visión y no la del lector.
  • Si buscamos la objetividad tenemos que probarlos: Curiosamente la experiencia más objetiva de cara a nosotros va a ser la más subjetiva de cara a los demás, es decir: nuestra propia experiencia. Si realmente queremos conocer cómo suenan unos auriculares nada va a sustituir nuestra propia escucha cuando los tengamos en casa y veamos qué tal rinden.
  • Ojo al comparar reseñas aisladas: En este blog hago reseñas aisladas y comparativas. Lo ideal sería comparar todo con todo pero eso sería inviable, por tanto lo ideal es que si se quiere saber la opinión de X vs Y hay que buscar si existe una comparativa hecha. Si no, se pueden comparar las reseñas individuales pero ahí ya es más farragoso y entiendo que cueste decidirse por uno u otro. Como siempre, nada es comparable a poder tener ambos auriculares a mano, nivelar el volumen y hacer una comparación directa.
  • Sesgos: Cuidado con las reseñas pagadas o subvencionadas. Cuando una empresa cede algo no suele ser porque quiera perder dinero tontamente, generalmente saben que mientras más regalos hagan a alguien, más probable es que esta persona hable bien de ellos.
  • Prisas: Una reseña por día no me parece que sea buena señal. Esa persona no se está dando tiempo de ver si los efectos que achaca a los auriculares son debidos a los auriculares o a sí misma. Creo que aquí lo ideal es no tener prisa y aceptar que podemos tener días buenos y malos y por tanto nuestra percepción del entorno cambiará.
  • No entusiasmarse/ofenderse demasiado por lo que uno lea: Muchas personas buscamos la confirmación de nuestros gustos en las reseñas. Si nos encantó tal juego de mesa o tales auriculares buscaremos reseñas que refuercen nuestra opinión y sensaciones, y es normal sentir contrariedad o malestar porque haya personas que no piensen igual. Pero conocemos nuestra realidad y es que el juego nos gusta, no enfadarse por la opinión ajena es saludable.
    • Del mismo modo tampoco hay que entusiasmarse muchísimo por algo que no tenemos y que solo conocemos por referencias. Yo mismo me he encontrado, buscando el sonido “perfecto para mí”, tan excitado por reseñas extremadamente positivas de unos auriculares que, una vez hecho el pedido, me costaba conciliar el sueño hasta que los recibía. Eso genera unas expectativas que, siendo realistas, son muy difíciles de cumplir y por lo general la realidad choca con ellas produciendo la sensación de “batacazo” de que igual nos equivocamos con la compra porque no es ni la mitad de maravillosa que la reseña. La solución es conocer este proceso y llamarlo por su nombre: tener ilusión por algo. Una ilusión es algo que tiene sustrato real pero que nosotros interpretamos erróneamente, hay que darse tiempo para que esa ilusión se ajuste a la realidad y darnos tiempo.
  • Cuidado con el consumismo: Esto es algo tremendamente subjetivo pero tengo la sensación de que vivimos inmersos en una insatisfacción crónica, siempre está la sensación de que el producto nuevo va a ser mejor que el que tenemos. Lo viejo está usado, ya no causa excitación, y por tanto quizás la última novedad sea como dicen y nos dé todo lo que necesitamos. Lo que suele ocurrir es que la novedad solamente satisface durante un tiempo y hasta que nos acostumbramos a ella.

Por supuesto me habré dejado mil cosas y en el futuro bien puede que cambie de idea respecto a otras, lo que uno piensa un día no tiene por qué ser válido ya para el resto de tu vida. Lo que desde luego pienso es que hay que tomarse con cautela lo que uno lee, moderar el entusiasmo y tener un sano escepticismo.

4 comentarios en “Los límites de una reseña”

  1. Hola,

    Pues si, tienes razón o al menos opino como tú en casi todo lo que has dicho, sobretodo en dos puntos.
    El consumismo (que a mi me consume personalmente, pues estoy de lleno en esa vorágine… que le vamos a hacer, lo intento,…)
    La influencia en los análisis, derivadas de posibles contraprestaciones económicas, rapidez en generar contenido y a su vez, animar la rueda del consumismo, con el “definitivo”….siempre el siguiente, será el definitivo.

    Yo, personalmente, estoy en busca de un auricular abierto, que no necesito, pero quiero usar. Tengo unos bose QCII, por el tema del aislamiento del ruido, y para los viajes y cuando necesito concentración, están estupendos…pero… pero… cómo será la luz al otro lado del túnel, dicen que el blanco allí brilla más… que el aire huele mejor..

    Tengo ahí en mente, un AKG 712 PRO por economía, o un Sennheiser HD 600… ya veremos en que jardín me meto…

    Saludos, y de nuevo, gracias por compartir tus pensamientos.

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    1. Buenas Juan,

      Gracias por tu comentario. En lo del consumismo todos caemos en algún momento u otro. Desde luego no se hace “por necesidad” puesto que en realidad para disfrutar de la música uno no necesita todo lo que se le antoja, pero ahí está ese mensaje de que con lo más novedoso y caro esa música a la que ya te has acostumbrado cobrará vida, colores, realismo y por fin será como debe ser. En esto tenemos mucha responsabilidad los que hacemos reseñas puesto que a veces, comparando auriculares, las diferencias que se notan parecen obvias pero son debidas a otras cosas (novedad, nivelación errónea del volumen…).
      Eso sin contar que lo importante no es que dos auriculares sean diferentes (algo que ya sabemos que será verdad sí o sí) sino la magnitud de esa diferencia. Ahí sin unas mediciones objetivas (rtings por ejemplo) ya se puede volver todo muy farragoso y subjetivo y dependiente de lo que uno valore. A mí me parece extremadamente complejo cuantificar de manera cualitativa esas diferencias.

      También esto es un tema muy delicado y del que se habla poco. Si nos pusiéramos estrictos, solamente necesitaríamos un par de auriculares a lo sumo (cerrados y abiertos). Pero yendo más allá yo recuerdo que con los primeros auriculares que compré la música me parecía deliciosa y disfrutaba una barbaridad con ellos, y no costarían ahora mismo más de 80€. Desde luego disfruté muchísimo con ellos y no fue hasta que me picó el gusanillo de encontrar “algo mejor” cuando empecé a detectar sus deficiencias (que las tenía) y a sentirme más insatisfecho.
      Tengo cada vez más la impresión de que el disfrute de algo está en cierto modo ligado a aceptarlo tal como es, pero cada uno tendremos nuestra idea al respecto.

      Ahora bien, si quieres unos abiertos esos dos son una opción estupenda. La sonoridad es distinta en los dos pero seguro que alguno te convence. Como siempre, lo ideal sería probarlos en alguna tienda, si tienes esa posibilidad así sales de dudas. A mí los AKG me parecen más cómodos, cosa importante para estar varias horas con ellos, pero en esto del confort hay opiniones de todos los gustos.

      Un saludo y suerte con la compra.

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  2. Muy interesante sección, Sigue así vihueladelsur. No estaría de más hacer una “wall of fame” de misauriculares, lo mejor de lo mejor (subjetivamente) hablando.

    Saludos.

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